CORRIENTES CRÍTICAS DE LA EDUCACIÓN

FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN

“NATURALEZA HUMANA Y EDUCACIÓN DESDE LA VISIÓN DE LAS CORRIENTES CRÍTICAS DE LA EDUCACIÓN. DESARROLLO DE UN AUTOR ACORDE CON DICHAS CORRIENTES”.

 

PROF. MABEL FABBIANI

 

ABORDAJE: NATURALEZA HUMANA – EDUCACIÓN Y RAZONES PARA EDUCAR.

APRECIACIONES PRELIMINARES: primero exponer hipótesis sobre el tema y lo que voy a querer demostrar a lo largo de él, después hacer un recorrido por el primer punto – “nuestra condición de humanidad” -, en un segundo momento pasar al análisis de dos filósofos, parte de Erick Fromm que justamente es uno de los representantes de la Escuela de Frankfurt (años 20 del S XX) o también llamada Teoría Crítica (primera generación de la teoría crítica), que luego emigran a EEUU a causa de la segunda guerra mundial y Fromm no regresa sigue allí, por lo que termina apartándose de la escuela,  pero la misma igual tiene sus inicios en las ideas o teoría de Fromm, la Teoría Crítica pero enmarcada desde una corriente que el cultivó que es el humanismo, primero desde la psicología y luego fue dedicándose paulatinamente a la Filosofía y a un análisis interdisciplinario.

Al continuar en EEUU al igual que Markus, su pensamiento ha tenido mucha incidencia en América.

La repercusión de la Teoría Crítica en América tiene que ver con la llegada de estos pensadores, huyendo del nazismo perseguidos por Hittler, dando lugar a lo que se llamó la NUEVA IZQUIERDA EUROPEA Y AMERICANA: porque tienen una confluencia de pensamientos marxistas pero no marxistas ortodoxos, integran los aportes del Psicoanálisis Freudiano a los análisis económicos y sociales. Han tenido una repercusión muy importante, tanto la primera generación a la que pertenece Fromm como la segunda generación a la que pertenece Habermas (éste inspira todo lo que tiene que ver con la Investigación Acción). Repercuten sobre la Educación sus de la sociedad, de la cultura y de los sujetos, en esa clave histórica, económica, psicoanalítica; críticos de lo que ellos llamaron una racionalidad instrumental: acuñaron un término que tiene que ver con un tipo de manifestación de lo que hoy nosotros llamamos: la modernidad. Los Frankfurtianos en las primeras décadas del S XX inauguran toda una corriente de pensamiento interdisciplinaria que ya empieza a dar cuenta de un estilo de razón, de una racionalidad tecno – científica que apuesta a la felicidad en términos materiales e instrumentales justamente, una racionalidad que piensa en los fines sin tener demasiado en cuenta los medios, por esto es llamada una racionalidad estratégica o calculadora.

El otro de los autores a exponer es Fornet Betancurt (cubano), es representante de una corriente filosófica, que es hija de Latinoamérica, que es la Filosofía de la Liberación. Él es el padre de una subcorriente filosófica que se incluye dentro de la anterior que es la Filosofía Intercultural. Por esta razón lo podríamos ubicar dentro de un humanismo crítico ético, que es donde él mismo se define.

Obra del autor anterior: “Interculturalidad y Globalización”, en el capítulo 10 donde trabaja la globalización, hace una aclaración de su concepción de ser humano para luego hacer una crítica a la globalización.

Paulo Freire, nos permite elaborar la hipótesis central de este análisis. Si lo tuviéramos que ubicar, dentro de las corrientes, sabemos que él es el padre de la Pedagogía Liberadora pero para nada contradice la Pedagogía Crítica. Es decir, permite perfectamente, desde Fromm que no hace sus aportes como Pedagogía a los demás autores, Freire nos aporta las herramientas para llevar los análisis de estos autores hacia la educación.

 

PRELIMINAR, al pensar en el ser humano y la educación, podemos partir desde el pensamiento de un autor francés, Fabre, él plantea que hay una filosofía primera de la educación. O sea que, cuando estamos pensado la educación hay subyacente siempre y primeramente la idea de que toda educación buscar formar un tipo de ser humano, apuesta a un tipo de ser humano, apuesta a un tipo de sujeto de esa educación, sujeto al cual se desea formar. Sabemos que la educación surge desde la necesidad de una sociedad de transmitir un conjunto de ideas, estilo de vida,  valores… y encuentra en la educación el medio para lograrlo. Apuesta a que la educación forme un tipo de sujeto conforme a las necesidades de esa sociedad. Por lo cual, la educación como institución no es neutral. Como maestros también se apuesta a un tipo de sujeto que la educación busca formar, debemos de pensar a qué sociedad apuesto con mi accionar, a qué tipo de sujeto humano estoy apostando; pero, lo más importante es hacer el discernimiento de lo que puede ser los requerimientos hegemónicos de una sociedad en un momento dado y el discernimiento de que como educadores qué caminos tomamos en el sentido de qué queremos reproducir, qué queremos conservar y qué apostaremos a transformar. El tema ser humano está implicado desde el momento en que uno está pensando las razones de educar: por qué educamos, para qué educamos, qué sentido tiene educar.

 

CUESTIONES INTRODUCTORIAS: HIPÓTESIS ACERCA DEL TEMA.

 

Hipótesis que permitan pensar acerca del sujeto de la educación:

No hay una naturaleza humana en sentido estricto. La naturaleza humana es una construcción socio – histórica. Cuando uno refiere a la naturaleza de… está refiriendo a algo esencial que caracteriza a un determinado hecho o sujeto que tiene características que le son propias, que lo diferencian de algún otro y al hablar de naturaleza hablamos en términos de una esencia. El problema de posicionarnos desde aquí es que, suponer que hay una naturaleza humana, sería suponer que hay un modo de ser humano que ha sido, que es y que será de una manera. Entonces, voy a hacer un desarrollo para argumentar y demostrar que el ser humano no nace ser humano como cualquier otra especie que tiene sus condiciones que la definen y la diferencian de otra, nosotros los seres humanos nacemos con nuestra condición de Homo, pero la condición de Homo Sapiens Sapiens es una condición que se forma, no es una condición que la traigamos en nuestros genes, por así decirlo. La capacidad que poseemos por ser homo Sapiens Sapiens,  las condiciones que tenemos: estar erguidos, poder construir el mundo, el habla, el pensamiento; son todas condiciones que las adquirimos sí o sí en contacto con otros seres humanos (Paulo Freire, el soporte, el medio, lo transformamos en mundo). Por lo tanto, coincidimos con Paulo Freire que en la condición antropológica, condición de seres inconclusos, es donde se funda el sentido y la razón de ser de nuestra educabilidad, por lo tanto de toda educación. Por eso, somos una construcción socio histórica. Sí podemos afirmar que existe una condición humana, apoyados en los tres pensadores anteriores podemos decir que sí existen determinadas características que son propias del ser humano. Pero que permite hablar de una condición humana que forma la forma de una sociedad y de una cultura determinada. En este sentido es necesario pensar la función que cumple la educación en esa construcción. Una construcción que sí, es una auto-construcción, mediada por la relación con los otros y con la historia y la cultura. De tal manera que, repasando los fundamentos esa condición humana siguiendo a Paulo Freire, es la de la inconclusión. Somos seres en formación y en reforma permanente; de ahí también que la educación tenga sentido si ésta es una educación permanente también. Somos seres que necesitamos ir haciéndonos de instancias sociales que permitan aprender la cultura, aprender cierto estilo de vida para construir nuestra estrategia vital; pero también somos seres que necesitamos transformar esa cultura, mejorar el mundo que vamos construyendo. Un mundo que vamos construyendo y que nos va construyendo, porque vamos tomando la forma de la sociedad, de la cultura y del tiempo en que vivimos.

Nuestro ser inconcluso en búsqueda de una forma se orienta en base a valores. (Podemos preguntarnos: ¿Naturaleza humana? ¿Educación?) Aquí entra la DIMENSIÓN ÉTICA DE TODA EDUCACIÓN. Porque cuando estamos hablando de contribuir a la construcción de los sujetos, hablamos de que no es neutral: apuesta a un tipo de sujetos y a un tipo de valores. El ser humano, en tanto ser libre y consciente, le es tan necesario conservar su vida como su integridad emocional y espiritual. De aquí se infiere la necesidad de la comunidad y de la educación, el “ser” con los otros y el aprendizaje. Que quiere decir esto, el ser humano (como plantea Fromm) tiene un cerebro que le permite pensar, que le permite encontrar estrategias vitales y construir las condiciones del medio, transformarlas en un mundo. Esta es una de las condiciones específicas de ser ser humano, poseer un cerebro con la complejidad que no posee ningún otro animal. Pero existen otras condiciones, que es el carecer o el tener muy pocos instintos, los vamos perdiendo a medida que nos construimos y nos construyen. En lugar de nacer siendo seres programados como otros animales, somos un ser que permite construir estrategias vitales y esto significa LIBERTAD. Ahora bien, el hecho de tener un cerebro y una mano que puede crear y la posibilidad del lenguaje que es el soporte del pensamiento, en consecuencia el ser conscientes: sabemos que existimos, sabemos que vivimos, sabemos que morimos. Por esto necesita construir junto con otros un modelo tal de sociedad y de vida que le dé sentido a LA VIDA. Es tan importante para los seres humanos encontrarle un sentido a la vida como el poder tener las necesidades básicas satisfechas; porque el no encontrar sentido a la vida significa una muerte a otra dimensión, una muerte emocional, la muerte espiritual. (Fromm). La educación nos permite el poder cultivar ese ser con los otros que nos es vital.

 

ANÁLISIS Y DEMOSTRACIÓN DE ESTAS HIÓPTESIS (TESIS)

 

Ella no habla de naturaleza humana (aunque se lo puede hablar haciendo la salvedad de que no existe una esencia invariable, etc…), porque no existe algo “natural” absolutamente en nuestra condición de humanidad. Por eso, habla de CONDICIÓN DE SER HUMANO. En esa condición de ser humano, lo primero que reafirma es que hay una tarea fundamental de la educación en esto de: humanizar y humanizarnos. Determinar aquello que nos caracteriza exclusivamente a los humanos (lo que denominamos, la experiencia específica respecto a los demás seres vivos), lo cual a su vez lleva el supuesto de que todos somos iguales en esencia en el tiempo en las diferentes sociedades y en las diferentes culturas. Supuesto, por demás, conflictivo y empíricamente muy difícil de probar. Porque percibimos que hay distintas sociedades, con distintos estilos de vida, y que éstas cambian en la historia. La historia, hoy sabemos, es una construcción humana. Aclaremos sí, que cada sociedad y cada época de la historia, incluso cada cultura se atribuye el hablar del ser humano en términos esencialistas y universalistas. Muchas veces a través de la educación, una cultura se instala como “la cultura” universal respondiendo a una pretendida esencia del ser humano. (etnocentrismos y absolutismos)

La educación es considerada como un instrumento para dar forma, en esas posturas esencialistas, de “ser” al ser humano; es decir, formar un tipo de sujeto para un estilo de vida, una cultura, una sociedad. Aquí hay unas reflexiones de las razones de educar, cómo estamos pensando: si la educación tiene que ser una cuestión de dar forma o si la educación tiene que ser ese espacio institucional de autoconstrucción colectiva (donde los educadores. La institución educativa tendrá que aportar los elementos, guiar, contribuir; muy opuesto a los supuestos esencialistas y universalistas de “dar Forma”).

En lo que sigue nos aproximaremos teóricamente para argumentar esta tesis.  ¿Cuál tesis? – ESA CONDICIÓN HUMANA QUE TOMA UNA FORMA O QUE VA CONSTRUYENDO UNA FORMA DADA LA SOCIEDAD EN LA QUE VIVE, SU CULTURA Y SU HISTORIA. Cuando decimos su historia hay que entender también la historia individual que se enclava o que se inscribe en la historia colectiva. Decimos entonces, que esa sociedad que va construyendo un proyecto vital necesita de un sujeto; y este sujeto necesita también, según Fromm, marcos de orientación y devoción. Por esto, en toda educación hay un supuesto primario subyacente, la idea de formación del ser humano. La educación no es un proceso de mera instrucción de destrezas y conocimientos objetivos. El pensador español Fernando Sabater en su libro, que es un ensayo, el libro se llama: “El valor de educar”; en el capítulo 6 al que llama “educar es universalizar” hace un análisis de los fines de la educación, plantea un interesante concepto: “Si yo fuera objeto sería objetivo, como soy sujeto soy subjetivo. Pues bien, la educación es tarea de sujetos y su meta es formar también sujetos, de ahí que venga sellada por un fuerte componente histórico subjetivo tanto en quien la imparte como en quien la recibe. La educación tiene como objetivo completar la humanidad del neófito, pero esta humanidad no puede realizarse en abstracto ni de modo totalmente genérico, ni tampoco consiste en el cultivo de un germen idiosincrático latente en cada individuo sino que se trata más bien de acuñar una precisa orientación social, la que cada comunidad considera preferible.” Plantea la necesidad de encontrar elementos que puedan ser compartidos en una sociedad, termina planteando el concepto de la universalidad democrática, que la educación debería encargarse de esto, una de las cosas es no perpetuar las desigualdades de la cuna y la preparación del sujeto para vivir en la diversidad.

Esta cita de Sabater, nos permite rescatar que uno de los fines de la educación es completar la humanidad del neófito, del que se va iniciando, del que se va haciendo y justamente es importante para nosotros que estamos actuando en las edades tempranas de la vida de las personas. Nos encontramos en las etapas más importantes de la vida de las personas, las etapas decisivas de la construcción de la personalidad.

La educación a la hora de contribuir a completar la humanidad o la humanización del educando, de ese sujeto que ese educa, nosotros como educadores debemos discernir que queremos conservar y qué transformar. La educación está hecha para heredar un estilo de vida, el ser humano necesita porque nace inconcluso, nace sin terminarse de hacer, necesita heredar una forma de vida, llamamos cultura a esto. Entonces, nosotros no podemos negar esa dimensión, tenemos una dimensión conservadora y reproductora. Pero, justamente Sabater plantea que la educación no se agota en esa dimensión y que aún así no podemos permitirnos no asumir que nosotros somos educadores porque hay algo que queremos conservar; y hay cosas que queremos apostar a transformar. Apostar a que los sujetos que educamos, con la herramienta de la educación podemos posibilitarles grados de autonomía, que ellos decidan por sí y ante sí qué es lo que quieren conservar y qué es lo que querrán transformar. En eso consiste nuestra dimensión de seres históricos en el dinamismo y en el cambio, una sociedad va construyendo un proyecto vital, una persona construye un proyecto vital pero ese proyecto tiene que ir cambiando e irse adecuando a las condiciones vitales y a la evolución de la propia personalidad.

De acuerdo con el autor, Sabater, la educación no es neutral ni debe serlo, no es ético que no asumamos determinadas posturas de valores, de sociedad, del tipo de sujeto al que apostamos. La cuestión es qué sociedad y qué proyecto de sociedad son dignos de conservarse y dejar claro que la educación no se agota en ello. Si no que debe fomentar una insatisfacción creadora, sentir la necesidad del cambio, del discernimiento sobre qué hay que transformar. Tenemos que apropiarnos del pasado para transformarnos y proyectarnos hacia el futuro. Una vez instalado este punto de diferenciar naturaleza humana de condición de humanidad, podemos pasar a la etapa de plantear las 3 concepciones de estos 3 pensadores citados al principio.

 

LAS RAZONES PARA EDUCAR Y EL TIPO DE SUJETO QUE PRETENDEMOS FORMAR. – ANÁLISIS DE 3 PERSPECTIVAS –

 

Estas tres perspectivas no tienen contradicciones entre si, suman  al tema. Los 3 autores serán expuestos en el siguiente orden: Fromm, Paulo Freire, Fornet Betancurt.

Los dos primeros se centran en la condición de humanidad y el papel de la educación en ello; el tercero nos permite conocer la sociedad del hoy y qué perspectivas tenemos para el mañana.

 

FROMM

 

Uno de los representantes de la primera generación de la Teoría Crítica. Lo que él afirma acerca del ser humano: “no hay un modo de ser único sí condiciones de existencia y experiencias humanas típicas”. Para definir lo que es el ser humano tenemos que partir del análisis de las condiciones de la existencia humana desde lo aportado por la antropología, dice Fromm, la historia, la psicología individual y social, hasta la psicopatología y la especulación metafísica. Él encuentra que estas condiciones son dos: la disminución del determinismo instintivo, y el aumento enorme del tamaño y complejidad del cerebro con el tamaño del cuerpo. Esto es la base de la conciencia, la imaginación, y el habla con el correspondiente manejo de símbolos. Esta actividad consciente y simbólica hace que trascienda la naturaleza y que su accionar ya no se guíe por el instinto, lo cual implica que sea consciente de que existe, de que su existencia es finita. El ser humano en su condición de humanidad descubre que muere, autores como Edgard Morim le llaman a este aspecto el pasaporte a la humanidad (cuando el ser humano toma conciencia de su finitud). Somos los únicos seres que sabemos que vivimos y que morimos, por tanto luchamos para no morir ni físicamente ni psicológicamente (tememos a la locura), la locura está conectada con la muerte psicológica, con la muerte espiritual, lo que algunos llaman la muerte biográfica. El traumatismo del ser humano en definitiva, no es la condición biológica de morirse, nosotros a lo que le tememos es a la muerte biográfica, tememos a la locura porque tememos a la muerte en el sentido de no encontrarle sentido a la vida. Y esa construcción del sentido de la vida es una construcción del propio yo pero junto con los otros, de ahí la importancia de la educación. Porqué, porque esa conciencia hace la necesidad de encontrar un sentido a la vida, un proyecto vital individual y colectivo; que además al no tener un programa instintivo, el ser humano necesita la construcción de una estrategia vital que descubre que no la puede construir solo. Además con la conciencia aparece también la sensación de desamparo y de soledad, porque uno se descubre como una individualidad como un ser único irrepetible lo que genera ese sentimiento de separatidad según Fromm, que cada ser humano ve como va pudiendo con esos sentimientos llevar su vida, pero le va la vida en términos psicológicos (de la integridad psicológica) el poder establecer puentes con los otros, la educación es uno de ellos, el trabajo es otro puente y los vínculos amorosos en todos los sentidos. Soy único pero soy con otros, ese es el sentido de la humanidad. Paulo Freire dice, educar es un acto de amor y de rabia. Porque uno quiere lo que hace, ama lo que hace y con quienes lo hace, pero también de rabia de indignación porque uno descubre y percibe, y hasta estudia e investiga aquellas condiciones que le permiten ser más a los sujetos, más humanos. Entonces él habla de esta dimensión de la educación y como dice Paulo  Freire de alimentar esa esperanza de estar vivo, de vivir, que es uno de los propósitos centrales de toda educación: hablando en términos psico analíticos, mantener la pulsión de vida en tiempos donde se cultiva la desesperanza, donde se busca educar un sujeto pasivo.

El ser humano es así, un ser maleable, porque no tiene un determinismo instintivo, maleable: va tomando una forma. Fromm dice, cada sociedad podría hacer casi cualquier cosa de él; por esas necesidades que nombramos y porque en principio podemos adaptarnos y crear condiciones de vida, por eso surgen las revoluciones y la necesidad de cambios sociales: porqué, porque no somos completamente maleables, tenemos límites de tolerancia con respecto a lo que una sociedad puede pretender de nosotros y podemos darnos cuenta de que necesitamos cambiar. De esto se infiere que tenemos necesidad de encontrar marcos de orientación y devoción que muchas veces nos hacen caer en la adhesión ciega a líderes o colectivos, de esta manera se genera la independencia para mitigar la inseguridad. Dice Fromm: el hombre no está obligado a ser “borrego” , cuánto más logre captar la realidad por sí mismo y no solo como un dato que la sociedad le proporciona, tanto más seguro se sentirá porque dependerá mucho menos del consenso y por tanto se verá, tanto menos amenazado por el cambio social. Ser consciente quiere decir suprimir las ilusiones y al mismo tiempo, en la medida que esto se cumple, se da un proceso de liberación. Aquí encontramos toda una oportunidad hablando de la razones de educar, para que la educación nos permita: ser conscientes, poder distinguir ciertas ilusiones y luchar en ese proceso de crecimiento de la conciencia y la liberación, “la lucha contra la falsa conciencia haciendo visibles las contradicciones y las irracionalidades sociales”. ¿Cómo es posible este proceso?. No permitiendo que se paralice esa capacidad humana de pensar críticamente, es esta una de las razones para educar. Educar para el pensamiento crítico, educar (en definitiva) para la autonomía, para la independencia, para poder pensar por uno mismo y “ser” uno mismo. La historia de la humanidad ha mostrado que el ser humano necesita y puede encontrar una forma de relacionarse con el mundo, que lo libere y que permita desarrollar su potencialidad, Fromm nos dice que esta forma es la hermandad. El ser humano que comparte su humanidad con todos sus semejantes, (esto se cultiva desde la educación), la fraternidad, la solidaridad suponen una forma de vincularse desde la libertad, permiten al sujeto estar estrechamente relacionado, formar parte de un todo y ser independiente (Fromm).

Necesitamos pertenecer a algo, dijimos, pero… ¿Cuál sería la forma humanizante? Pertenecer a un colectivo que me permita tener el vínculo, sentirme hermano pero en condiciones de libertad. Es decir, en condiciones que le permita a uno ser uno mismo. De este planteo se desprende que la educación tiene en esto su principal tarea: el establecer vínculos que permitan compartir nuestra humanidad y permitan mediante la independencia intelectual y emocional que despleguemos nuestras potencialidades y sentirnos que pertenecemos a un todo. Fromm – De más está aclarar que la educación pública cultivaría este tipo de lazo emocional desde lo secular, desde lo cívico, también se puede cultivar desde lo religioso. Otro de los rasgos de nuestra condición de ser humano es la necesidad de sobrevivir y de transobrevivir. Esa necesidad de mantenernos vivos a diferencia con el animal, va realizando un proceso de civilización, de trabajo y de lo que implica el desarrollo de una cultura. Es que el ser humano necesita no solo la existencia física sino también al tener imaginación y libertad necesita comprender qué es la vida.  Afirma Fromm, los impulsos del hombre en cuánto son transutilitarios expresan una necesidad fundamental específicamente humana, la necesidad de relacionarse con el hombre y con la naturaleza; y de afirmarse en esta relación. Tanto la acción como el pensamiento participan de la doble naturaleza de esta naturalidad. La acción en el plano supervivencial, es lo que comúnmente llamamos trabajo. La actividad en el plano transupervivencial es lo que se designa como juego al igual que todas aquellas actividades que se relacionan con el culto, los ritos y el arte. El pensamiento también aparece en dos formas, una que se haya al servicio de sobrevivir; y la otra a la de conocer en el sentido de comprender e intuir. En tal sentido, aclara el autor, nuestro pensamiento consciente está ligado al lenguaje y por tanto a las estrategias sociales que se imprimen en nosotros desde los primeros años de vida. Así que opera un filtro social compuesto por el lenguaje, la lógica y las prohibiciones; de esta manera la sociedad estructura nuestra conciencia. Pero en cuanto no estamos solos sujetos al plano de la supervivencia, podemos escapar de estos condicionamientos y entonces se manifiesta nuestra capacidad de trascender los condicionamientos sociales. Es lo que ocurre también en los rituales, los símbolos, la poesía, el drama y la música. Un aspecto fundamental de la condición de humanidad, según Fromm, es lo que él denomina las experiencias humanas típicas. Él está haciendo un análisis de que no hay una predeterminada manera de ser humano, sino que existen experiencias humanas, que él llama típicas porque se mantienen pero toman la forma de la sociedad, de la cultura y del tiempo en que estos sujetos viven. Estos análisis Fromm los plantea en un libro que se llama “La revolución de la esperanza” (1975), el capítulo 4 se llama: “¿Qué significa SER HOMBRE?”. Él pretende mostrando la sociedad super-industrializada, basada en una racionalidad básicamente científico-tecnológica, mostrar el cultivo de algunas experiencias humanas típicas y las exacerba. Plantea que el hombre a diferencia del animal ha acentuado ciertas experiencias sensibles y ciertas sensaciones que lo alejan de los condicionamientos. Dado que tiene ese cerebro con dimensiones de complejidad que le permitan pensar, que le permiten auto-gobernarse de ciertos impulsos que pueden ser de los rastros de un cerebro animal. Qué es lo que pasa, la sociedad super-industrializada está opacando esa capacidad consciente de un autodominio humano de lo que puede ser más primitivo en nosotros y está exacerbando comportamientos que serían los rastros de ese comportamiento animal. Más que hacer un juicio de valor sobre los animales podríamos decir que es la peor condición de humanidad que nosotros cultivamos (la competencia desmedida, la supremacía de lo material, el querer tener cada vez más, la violencia…). Fromm lo que quiere decir es que comenzamos a funcionar con ese cultivo reprimiéndolo no autogobernándolo. Porque la razón se cultivaba, aún seguimos en esa lógica, como una razón que quiere conseguir determinados fines en un sujeto que está auto-referido, entonces, no es una racionalidad que esté tomando como fin a la propia persona de uno (porque uno no está apreciando su propia condición ni del otro porque uno no está respetando la vida del otro). Entonces, es ahí que existe un problema muy básico, la exacerbación. La conjetura de Fromm es que hay experiencias afectivas como el amor, la ternura, la compasión, que son producto de la interacción del cerebro y de la emocionalidad animal; de esto podemos concluir con el autor que no solo nos distinguimos de los animales por el intelecto sino por nuevas cualidades afectivas como las ya mencionadas a las que llamó experiencias humanas típicas. Nos detendremos en una de ellas, en el amor; no son demasiado cultivadas enclavados en un paradigma básicamente economicista y en un modelo de felicidad básicamente material. Este es el problema, se cultiva una experiencia humana típica que se exacerba a la que él llama avidez: Una cualidad propia de los deseos que impulsan a los seres humanos a alcanzar metas. O sea, que la avidez es un deseo, una necesidad que el sujeto percibe como algo imperioso. Entonces, él distingue en los deseos que producen un desequilibrio en el orden fisiológico (o sea, deseos que son necesites fisiológicas como comer, dormir, etc.) que una vez satisfechos el equilibrio se reestablece, esto no sería un problema. El problema estaría en que existen deseos que en el orden de lo psicológico producen el desequilibrio y se confunden como si fuesen una necesidad fisiológica. Esos deseos que son de orden psicológico, como por ejemplo tener un auto o Km. El deseo de este orden originado por alguna insatisfacción básica de otro orden no consciente se confunde con una necesidad fisiológica, provocando ansiedad hasta satisfacerlo cómo si fuera de orden fisiológico. La sociedad, la publicidad, nos conectan con el consumo… ¿Cuál es el problema? Que se incentiva ese sentir ávido, que cuando es de orden psicológico tiene que ver con alguna problemática profunda, de neurosis que va generando la propia sociedad, de angustias, de vacíos, y entonces uno cree que lo va llenar consumiendo determinados productos y corre detrás de ellos; pero, qué es lo que pasa, no se cierra el círculo, no se satisface el deseo, es muy momentáneo porque no es una necesidad fisiológica. No es que tomo algo y se me va la sed porque no viene por ahí, viene por algo que necesito tomar y tomar más – consumir –

Y después será otra cosa distinta que me pongan por delante y vivo como corriendo detrás de lo que hay que consumir. Entonces, se convierte esto en tarea para la educación, tenemos a nivel social sujetos que están auto-referidos (como pensando todo el tiempo en un sentir egocéntrico, dice Fromm, en sus necesidades). Esto sería como un obstáculo para conseguir esa condición que plantea el autor que es de encontrarle sentido a la vida junto con otros, las soledades, el vínculo positivo con los otros, se empiezan como a cercenar todas esas dimensiones.

Finalmente, uno de los planteos más importantes del autor, para que nazcan la compasión y la empatía, experiencias humanas típicas que unen a la gente y que nos humanizan (la compasión y la empatía permiten padecer con sentir), la persona tiene que dejar de ser observador pasivo para ser con el otro. Implica darse cuenta que cada persona lleva dentro de sí a toda la humanidad, implica que puedo conocer a las personas y a mí mismo, sin lo cual no se puede dar lo anterior. Pero, cómo es posible esto con el modelo de éxito en el progreso económico, nos preguntamos. Este paradigma o en este paradigma las experiencias humanas típicas no tiene cabida, más bien la obstruyen, el éxito económico, la felicidad en términos materiales son antitéticos con la compasión, la ternura y el amor; más, otra experiencia humana típica que es el interés (que significa ser entre) supone queque me puedo trascender y estar abierto al mundo y a los otros y estar abierto a la acción… pero si estoy permanentemente auto-referido y buscando mí interés, los otros y el mundo solo son medios e incluso obstáculos para mis fines. Si tendrá tarea la educación en este sentido, por lo cual aparece el tema de fondo: si algo que caracteriza al ser humano por encima de todo es su necesidad de valores que guíen su accionar y sus sentimientos. ESTA ES LA DIMENSIÓN ÉTICA DE TODA DE DUCACIÓN: QUÉ TIPO DE SUJETO Y QUÉ TIPO DE VALORES.

Fromm plantea que él no va a decir qué valores, él va a decir un criterio para considerar qué debe considerarse como valioso. El criterio de lo que es valioso: “se funda en lo que Albert Weiser llamó “la reverencia por la vida” , valioso o bueno es lo que contribuye al mayor despliegue de las facultades específicas del hombre y fomenta la vida. Todas las normas de las grandes religiones humanísticas como el budismo, el judaísmo, el cristianismo o el islamismo y los grandes filósofos humanistas desde los pre-socráticos hasta los pensadores contemporáneos son la específica elaboración de este Principio General de los Valores: vencer la avidez, amar al prójimo, conocer la verdad bien diferente del conocimiento acrítico de los hechos son las metas comunes a todos los sistemas humanistas, religiosos y filosóficos del occidente y de oriente”. Así que, nos permitimos con Erick Fromm plantear un criterio para considerar qué es lo valioso. Qué valores vamos a fomentar: EL CRITERIO DE LA REVERENCIA POR LA VIDA.

En este último aspecto del ser humano nos quedó planteado el dilema que este tipo de sociedad genera para la persona y para la educación, apostamos a las tendencias que cultivan la libertad, la vitalidad, la productividad lo que Fromm denomina tendencias biófilas o biofílicas que son tendencias de vida, de la pulsión de vida hablado en términos psicoanalíticos. Que implican poder evitar la locura en la medida de encontrar una tendencia de vida que dé sentido; de lo contrario fomentamos la falta de libertad, de vitalidad, de creatividad, un ser humano furioso y agresivo. Tenemos que apostar a marcar una tendencia. En esto nos va la vida como personas y como sociedad.

 

PAULO FREIRE

 

EN LA CONDICIÓN DE INCONCLUSIÓN EL SER HUMANO FUNDA LA EDUCACIÓN. Desde esta perspectiva latinoamericana y en uno de lo últimos libros del autor “La pedagogía de la autonomía” (1997), refiriéndose al ser humano, dice: hablo de su naturaleza que se constituye social e históricamente, no como un a priori de la historia, es una naturaleza en proceso de estar siendo con algunas connotaciones fundamentales sin las cuales no habría sido posible reconocer la propia presencia humana en el mundo como algo original y singular, es decir, más que un ser en el mundo el ser humano se tornó una presencia en el mundo que reconociendo la otra presencia como un “no yo” se reconoce como sí propia, presencia que se piensa a sí misma, que se sabe presencia, que interviene, que transforma, que habla de lo que hace pero también de lo que sueña, que: constata, compara, evalúa, valora, que decide qué rompe; es el dominio de la decisión, de la evaluación, de la libertad, de la ruptura, de la opción. En Freire entonces, nos permitimos reafirmar las cuestiones centrales que planteamos anteriormente a través de Fromm, pero ahora desde una perspectiva bien aterrizada a la educación, desde su condición de Pedagogo. EN NUESTRA CONDICIÓN DE HUMANIDAD YA SE PLANTEA NUESTRA CONDICIÓN DE EDUCABILIDAD. Freire argumenta que toda la vida es inacabamiento e inconclusión, no son una condición humana; todo lo que está vivo o es un proceso cerrado y acabado, es un proceso abierto, dinámico. Pero, ¿Qué pasa con respecto al resto de los seres vivos?  Esa inconclusión en el ser humano se hace consciente, eso es lo que nos diferencia de los demás animales. El ser humano a diferencia del animal tiene que inventar la existencia a través de los materiales que le brinda el medio, el cerebro en diálogo con la mano lo hicieron posible junto con  esta conciencia; por eso podemos decir que los animales viven en un medio, soporte; mientras que los humanos creamos un mundo, así creamos toda una cultura junto con las condiciones materiales de la existencia y un lenguaje que permite la inteligibilidad de ese mundo y la comunicación con los otros, que hace posible: la creación, el mantenimiento y la transmisión. Ese medio o soporte, como lo llama Freire, se convierte en mundo y la vida en existencia. Incluso plantea que esta existencia implica además de la cultura, el lenguaje, un proceso más complejo aún de espiritualización que tiene que ver con la posibilidad de embellecer o afear el mundo y todo eso definiría a mujeres y hombres como seres éticos. Esto reafirma la dimensión ética de la educación: permanentemente está la condición de nuestro ser, que se hace con otros en la historia, de nuestra condición de humanidad pero en la medida en que nos hacemos con otros, en la medida de nuestra condición de libertad nosotros podemos embellecer o afear el mundo. Y ahí está nuestra condición de poder hacer el bien, de poder hacer el mal hay una cuestión ética de fondo en toda educación. Sí, somos seres éticos porque podemos elegir: hacer el bien, hacer el mal y vivimos con otros. Inevitablemente hija de la libertad y de nuestra condición de seres con otros nace la ética, hacemos el mundo con los otros, construimos una historia y ésta construye, podemos hablar de libertad, de futuro y de responsabilidad. Somos sujetos de la historia con condicionamientos materiales: económicos, políticos, culturales, sociales e ideológicos pero condicionamiento no es determinismo. Justamente ahí hay un papel para la educación. Freire hace una distinción muy interesante en estar determinado y estar condicionado, el estar determinado implica no ser libre y eso les pasa a los animales; el estar condicionado quiere decir que hay libertad en la medida en que podemos ser conscientes de estos condicionamientos. Tratar de hacernos conscientes, creadores de la historia, aprender. Aquí vemos el sujeto de la educación y para qué la educación, cuáles son las razones. La inconclusión humana marca un hecho muy importante nuestra larga dependencia frente a los otros congéneres, somos la especie animal que se pasa alrededor de 20 años o más tratando de aprender a vivir en todo sentido, como creamos una forma de vida hay mucho tiempo de aprendizaje. La necesidad de aprendizaje para la existencia es una de las razones fundamentales para la educación. Tiene sentido educar y educarse para irnos completando en nuestra humanidad, haciéndonos y rehaciéndonos. Somos el sujeto inacabado que está en búsqueda individual y colectiva de donde emana la necesidad del conocimiento en todos sus aspectos. En este libro en el primer capítulo él plantea no hay docencia sin disencia, la relación docente-alumno implica un aprendizaje que va y que viene (educar y educarse), y sino no estamos hablando auténticamente de educación. El educador aprende y enseña., aprende enseñando. Y el alumno aprendiendo enseña, enseña aprendiendo. La educabilidad humana se funda en su condición de inconclusión, en su necesidad de construir un mundo pero también en la esperanza (libro: “Pedagogía de la esperanza” – 19994 -). La esperanza es una necesidad antológica, los seres humanos necesitamos esa condición para vivir; la educación ahí tiene su misión para el autor. En ambas obras reafirma que la educación debe despertar esa esperanza en la vocación de ser más, entiéndase de ser más humano. Plantea esto porque estamos viviendo procesos históricos, sociales y culturales de deshumanización. El desafío que deja planteado el autor, es que esta esperanza no debe ser una pura espera, es decir, que tiene que ser en la acción y ser crítica. Esto representa todo un desafío: educar despertando y respetando la vocación de ser más, educar para ser protagonistas, educar para ser transformadores y para esto: educar para ser críticos, porque sin esta condición no puede provocar las anteriores. Educabilidad: necesidad de aprender. Inconclusión: ¿Qué papel juega la educación? Decíamos que somos conscientes de esa inconclusión y de que tenemos que aprender para adaptarnos al mundo, esto implica una condición del ser humano, una más: somos curiosos. No estamos programados por la naturaleza, tenemos que construir una estrategia vital, y podemos aprender y enseñar… Entonces, lo que Freire propone es incentivar esa curiosidad (otra cualidad humana: buscamos aprender, buscamos conocer). Pero el punto es que existe esa curiosidad y un deseo de aprender que es espontáneo, que es ingenuo dice Freire. Qué es lo que tiene que hacer la educación? Transformar esa curiosidad ingenua en una curiosidad epistemológica. Lo principal es que el profesor y el alumno sepan que su relación es dialógica, abierta… Lo que importa es que profesor y alumno de asuman como seres curiosamente epistemológicamente curiosos. Es decir, que podamos elevar como a una rigurosidad, cultivar esa capacidad pensante y crítica de esta curiosidad. Finalmente, Freire deja en claro que todo lo anterior supone una ética docente que respeta la autonomía de los alumnos y que mantiene un equilibrio entre autoridad y libertad. No nacemos así, nos hacemos, el carácter de una persona se forma, se construye, se acuña; hablamos de sana autoridad en la medida en que apuesta a enseñar y poner límites con afecto y sin manipulaciones patológicas; plantea entonces, lo que él denomina ejercicio de autoridad democrática. Acá nuevamente entran la dos dimensiones planteadas, del conocimiento y ética.

 

 RAÚL FORNET BETANCOURT (publicación del año 2001)

 

En la línea de lo que venimos planteando queremos reforzar con las ideas de un autor latinoamericano Fornet, pensador que pertenece a la Filosofía de la liberación y que ha creado una corriente que se denomina Filosofía Intercultural. Plantea que la filosofía en la que se ubica es la traducción del humanismo crítico ético y la tradición latinoamericana de la filosofía de la liberación. Este pensador considera que no podemos hablar de ser humano en genérico, por eso emplea la palabra sujeto. Critica el humanismo de la modernidad que llevó al tipo de sujeto egocéntrico, individualista y que funciona con una lógica de poseedor-consumidor. Ese humanismo, es esos términos llevó a formas sociales políticas autoritarias. Plantea la necesidad de recuperar un humanismo que vaya en busca de un sujeto viviente como el valor supremo de la dignidad y de la vida del ser humano, como un principio sagrado por encima de credos, razas, condición social, cultural, de género, económico, de política. Una de las bases del supuesto filosófico de la teoría de Fornet está muy cerca de la Teoría de los Derechos Humanos, el valor supremo es considerar sagrada la vida humana por encima de todo. La condición de lo sagrado de la vida humana cosa que él ve que se está invirtiendo; es decir, el dinero, el poder están yendo por encima del valor de la vida y de la dignidad y de la calidad de vida de los seres humanos. Él habla de un sujeto construcción histórica y por ende plural, una construcción que supone la comunidad, el ser con y por los otros, supone entonces una dimensión de nuestra existencia en términos de solidaridad, somos seres interesados - en los otros – (se refiere al compromiso con los otros). Entonces, lo que Fromm vivía en la década de los 70 lo percibe Fornet en los comienzos del siglo XXI, en el contexto de la Globalización y de la Economía de Mercado. Un estilo de razón y una lógica del capitalismo que se ha expandido a todas las manifestaciones humanas en occidente y ha generado una mercantilización en todos los planos. Una lógica que reduce todo a mercancía e interés, una lógica de la ganancia.

Plantea que con el principio correctivo de la globalización puede el hombre ensayar su renacimiento, como subjetividad viviente justa (es realizar su existencia guiada por la pasión de la fidelidad a la comunidad). Es el sujeto que tiene es capacidad  de ser entre y con los otros. Él cree que la globalización además de ser un fenómeno económico ha sido un fenómeno cultural, una manera de ver y estar en el mundo que ha sustituido al mundo; dice la globalización es una ideología y él dice: EL PAPEL DE LA EDUCACIÓN ES DEPERTAR A LOS DORMIDOS. Despertar a los sujetos de ese sueño hipnótico, para retomar esa condición de humanidad que está como adormecida por una revolución antropológica (ha convertido al hombre en Homo economicus). Un ser que se concibe como mercancía, se ve como poseedor y o consumidor y se mide por lo que puede producir en términos de ganancia. Entonces si nosotros entendemos que educar es una acción de socialización mediada por el conocimiento, como educadores tenemos que ver qué concepción del conocimiento estamos promoviendo. Si tomamos el conocimiento como una mercancía, que es lo que pasa hoy por hoy, si el conocimiento es algo que hay que tener para conseguir una determinada cosa, si se plantea esa relación mercantil como algo que me permite dinero, me permite poder… con fines instrumentales para conseguir, no el conocer por saber.

1-El proceso creciente de deshumanización, el hombre reducido a mercancía vale por lo que puede producir o consumir, esta concepción está produciendo un sujeto enajenado, alienado, manipulado y manipulador.

2-La búsqueda de conocimiento y el querer aprender están en la base misma de nuestra condición de ser, pero… qué ha pasado? El sujeto desde la modernidad a la fecha ha desarrollado una epistemología del cazador, el conocimiento ha tomado con la lógica creciente del capitalismo y esa racionalidad instrumental o estratégica un valor de uso y de cambio. El conocimiento es una mercancía que hay que tener para lograr poseer poder, posesiones, estatus, SABER NO ES UN FIN EN SÍ MISMO. Por eso hoy más que nunca, se hace necesaria la máxima Kantiana: ATRÉVETE A SABER, TEN EL VALOR DE PENSAR CON TU PROPIO ENTENDIMIENTO….

LA EDUCACIÓN TODAVÍA DEBE SEGUIR LUCHANDO POR EL PAPEL LIBERADOR DE LA ILUSTRACIÓN.

3-La consecuencia de estos procesos es la propensión a la violencia, la represión, la discriminación, competencia, presión social y cultural; en consecuencia de un estado de cosas que van rodeando a los sujetos, éstos no tienen autonomía como para juzgar por sí mismos y tienden a reaccionar violentamente contra los otros e incluso contra sí mismos.

LA EDUCACIÓN DEBE OPERAR EL VIRAJE HACIA EL SUJETO, SER CAPACES DE MIRARNOS A NOSOTROS MISMOS Y DE NALIZAR LO QUE PODEMOS LLEGAR A SER. EN ESTE ASPECTO LA EDUCACIÓN DEBE CULTIVAR LA CAPACIDAD DE PENSARNOS, DE SER AUTOCRÍTICOS, DE PERMITIR LA AUTONOMÍA, DE NO ENTRAR EN EL JUEGO DEL OTRO – ENEL MAN DATO EXTERNO CIEGAMENTE  ESTABLECIDO-, cuando esto pasa tendemos al crimen (a ejercer violencia sobre otros y sobre nosotros mismos, esta violencia puede traducirse en frustración).

 

CONCLUSIONES

 

En primer lugar hemos dado argumentos para afirmar que la educación es valiosa y supone un acto de coraje: reconocer los retos de la educación en la modernidad y la globalización, asumir que estamos en una crisis de la educación tal vez sin precedentes en la historia. Recordemos que crisis quiere decir crecimiento, entonces el coraje y no la queja. El optimismo crítico y no la pasividad, a decir de freire la esperanza en la acción. La educación en el rol de mantener la llama viva y las herramientas para la utopía, que permita visualizar horizontes de posibilidad y de crítica a lo establecido las ideologías, la tradición, el estatus quo. Hay que educar para la crítica, ella es el resultado de un conjunto de influencias formadoras, permite liberarse individual y colectivamente, genera democracia,  autonomía colectiva. La educación tiene que permitirnos la herencia cultural, poder conocer nuestra identidad y el orden vigente establecido, los sujetos decidirán qué conservar y qué transformar. La educación como socialización mediante el conocimiento debe asumir el papel liberador de los mismos para que los sujetos puedan ser recreadores de la historia, de la cultura, de la sociedad. De lo anterior emanan ciertos desafíos para luchar contra el vaciamiento, el rebasamiento de los desbordes producidos por tanta información, el conformismo, la pasividad y el sentimiento de impotencia que se genera por la ignorancia en el más amplio sentido del término. Los educadores tenemos que tener presente como planteamos al inicio que no hay una esencia de la educación, que la educación es una construcción social e histórica, que es un conjunto de prácticas discursivas mediadas por las relaciones de poder que en ella se entrecruzan. Los sujetos tampoco tenemos una esencia, también somos una construcción de lo cual inferimos la necesidad de generar espacios y herramientas desde la educación para la transformación,  tanto de los propios sujetos como de las instituciones.

Finalmente, qué reforma hay que hacer? No es la tarea de los educadores. Pero sí generar las herramientas, la criticidad, la autonomía para que los sujetos puedan darse cuenta de las transformaciones que piensan y que crean necesarias.

La educación y los educadores no podemos ni debemos ser neutrales… NOS DEBEMOS LA REFLEXIÓN Y LA TOMA DE POSICIÓN FRENTE A LO QUE QUEREMOS CONSERVAR PORQUE CONSIDERAMOS QUE ES DIGNO DE SER CONSERVADO Y LUCHAR EN NUESTRO ÁMBITO POR LO QUE HAY QUE TRANSFORMAR. NO PODEMOS DESCONOCER QUE TODA EDUCACIÓN TIENE UN CARÁCTER NOEMATIVO, ES DECIR APUNTA A UNA ÉTICA, A UNA PERSPECTIVA POLÍTICA, A UNOS VALORES, A UN ESTILO DE VIDA Y A FORMAR UN TIPO DE SUJETO EN ESA SINTONÍA.